miércoles, 23 de octubre de 2013

The people said,

The people said, "The earth rests on the back of an elephant which rests on the back of a giant tortoise which rests on the face of a limitless sea." Yajnavalkya said, "The earth rests on nothing." The people said, "Your answer is so absurd as to be unintelligible, O Yajnavalkya, while ours is so obvious as to be inescapable." And Yajnavalkya answered, "Your posterity will use your words in agreeing with me."

-Upanishadic Apocrypha

sábado, 19 de octubre de 2013

Una calle

(Homenaje a Constantino Cavafis)

En la estrecha calle del suburbio
el limonero emergía solar
sobre la mansa barda
cada estación más ruinosa.
El hombre fatigado, silencioso
que alguna vez había sido poeta
(y que quizá lo era más sin escribir)
contemplaba la tarde por las tardes.
Las míseras casuchas de enfrente
abrumadas de azules botecitos
con plantas que pregonaban su pobreza
eran la sola perspectiva del viejo
de labios y manos temblorosos,
la recompensa del poeta que había sido
como pocos, infatigable cantor de la belleza.
Nadie lo visitaba, nadie lo atendía
se alimentaba de indiscernibles cosas.
En su cuarto no había muebles
sólo esa mesita de tabla, esa silla
y la quietud que nacía de la nada.

Al atardecer, a veces casi de noche
un joven mecánico del taller del fondo
con bien ganada fama de díscolo,
al terminar su trabajo y regresar a casa
con la chamarra aún sobre los hombros
dirigía al viejo una mirada clara,
entera, abierta, sin saludar, y seguía.
El hombre continuaba un largo rato en la ventana,
luego, en medio de las sombras de la noche
caminaba hasta su camastro
murmurando estremecido entre las sombras
las únicas palabras de su día
que sólo él escuchaba.

En "Cantos del Tchandala", de Juan Carvajal.

XLVII La mejor poesía - Amado Nervo

Silence is deep as Eternity,
speech is shallow as Time.
-Carlyle

No escribiré más versos, ¡oh misteriosos númenes!
no imprimiré más vanos y sonoros volúmenes
-el poeta decía-.
De hoy más, sea el silencio mi mejor poesía.
De hoy más, el ritmo noble de mis actos diversos
sea, celestes númenes, el ritmo de mis versos.
De hoy más, estos mis ojos, de mirar claro y puro,
cerca de cuya lumbre todo verso es obscuro,
traduzcan lo inefable de mis ansias supremas
mejor que las estrofas de los hondos poemas...
Y lo que su silencio no supiere expresar,
leedlo en las estrellas, las montañas, el mar;
en la voz temblorosa de una amante mujer
(siempre y cuando su enigma sutil sepáis leer);
en las brisas discretas, en el trueno salvaje,
y en la nube andariega que siempre va de viaje.
¡Oh diáfano hilo de agua: lo que yo callo di!
¡Oh rosa milagrosa: haz tú versos por mí!

Febrero, 4, de 1916.

En "Elevación", de Amado Nervo.

viernes, 18 de octubre de 2013

La lluvia en Regents Park - Carlos Marzal

Debe de estar lloviendo en Regent's Park.
Y una suave neblina hará que se extravíe
la hierba en el perfil del horizonte,
los robles a lo lejos, las flores, los arriates.
Pausada, compasiva, descenderá la lluvia
hoy sobre el corazón de la ciudad,
su angustia, su estruendo,
sobre el mínimo infierno inabarcable
de cada pobre diablo.
Igual que aquella tarde en la que fui feliz,
igual que aquella lluvia
que me purificó, caritativa.

En las horas peores,
cuando el desierto avanza,
y no hay robles, ni hay hierba, cuando pienso
que no saldré jamás del laberinto,
y siento el alma sucia,
y el cuerpo, que se arrastra,
cobarde, entre la biografía,
la lluvia, en el recuerdo, me limpia, me acaricia,
me vuelve a hacer aún digno,
aún merecedor
de algún día de gloria de la vida.
La amable, la misericordiosa,
la dulce lluvia inglesa.

De "Los países nocturnos" 1996
Carlos Marzal

Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto... - Rabindranath Tagore

Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto,
pensé que iba a decirle alguna cosa; pero ella se fue.
Y la palabra que yo tenía que decirle se mece día y noche,
como una barca, sobre la ola de cada hora.
Parece que navega en las nubes de otoño, en un ansia sin fin;
que florece en flores de anochecer,
y busca en la puesta del sol su momento perdido.
Chispeaba la palabra, como las luciérnagas, por mi corazón,
buscando su sentido en el crepúsculo de la desesperanza;
la palabra que yo tenía que decirle.

-Rabindranath Tagore